LA VIOLENCIA COMO EFECTO DE SOCIALIZACIÓN
A construcción conceptual delas relaciones entre socialización y violencia toma como punto de partida una propuesta analítica del concepto de socialización donde se desplaza la idea del tiempo como un continuo uniforme sobre el que se realiza el proceso, para proponer un análisis sincrónico en el que se enfatiza un movimiento permanente entre espacios distintos:
LA SOCIALIZACION COMO PRODUCCION Y EFECTUACION DE SENTIDO.
La ilusión de creación del objeto para que pueda ser sostenida como experiencia de creación, requiere de un aporte del ambiente que repita la paradoja de la ilusión de haber creado el objeto, dándole a esa creación el estatuto de realidad. Este aporte del ambiente deriva de la capacidad de aceptar el sin-sentido como partícipe en la construcción continua del sentido, liberando la posibilidad de su destrucción como condición para una nueva creación. Así, la experiencia de creación corresponde a un momento en el que se desdibujan el sujeto y el objeto como entidades dadas, al destruir las cualidades que las determinaba como tales, y al crear un atributo cuya expresión crea una nueva cosa o un nuevo estado de cosas.
Todo aquello que participa de la exterioridad, del orden del sentido, tiene el carácter de acontecimiento como algo que se produce por la convergencia de dos series heterogéneas, en el elemento que circula entre ellas, faltando en una y sobrando en otra. La convergencia afecta la distribución de los términos de las series, a la vez que las bifurca y ramifica indefinidamente.
El acontecimiento es así fuente de una multiplicidad de series que se proyectan en direcciones diversas, conformando campos que se producen y se deshacen continuamente en una dimensión impersonal y pre-individual, la dimensión del sentido. La relación de los acontecimientos en la exterioridad es entonces una relación casi-causal que genera la multiplicidad de las series.
DISPONIBILIDADES PARA LA VIOLENCIA
La contra-efectuación no proviene solamente de una posibilidad inscrita en la exterioridad; para que ella se produzca es necesario también que la internalidad se exprese en superficie, pues así como los cuerpos tienen el poder de organizar superficies, también tienen el poder de servirse de ellas para realizar contra efectuaciones que permiten el acrecentamiento tanto de la internalidad como el de la superficie.